El Día Mundial del Oso Polar se celebra cada 27 de febrero y busca concienciar sobre la situación crítica de una de las especies más emblemáticas del Ártico.
Esta fecha pone el foco en la conservación del oso polar y en los efectos del cambio climático sobre su hábitat natural. Más que una efeméride ambiental, es una llamada a entender cómo el calentamiento global afecta a los ecosistemas polares y, con ellos, al equilibrio del planeta.

El oso polar es un depredador tope, lo que significa que desempeña un papel clave en el equilibrio del ecosistema ártico. Su presencia indica la salud del entorno en el que vive. Cuando su población disminuye, es una señal clara de que el ecosistema está bajo presión.
Además, su situación refleja un problema más amplio que afecta a muchas otras especies y comunidades humanas del Ártico.
¿Por qué se celebra el Día Mundial del Oso Polar?
La jornada nace para alertar sobre la pérdida acelerada del hielo marino, esencial para la supervivencia del oso polar. Estos animales dependen del hielo para desplazarse, cazar focas y reproducirse. A medida que el hielo se derrite antes y se forma más tarde cada año, su acceso al alimento se reduce y su supervivencia se ve comprometida.
El día también busca promover acciones individuales y colectivas que ayuden a frenar el cambio climático y a proteger los ecosistemas árticos.
Organizaciones ambientales, centros educativos y entidades científicas realizan campañas de sensibilización, actividades educativas y difusión de información sobre el estado del Ártico y la importancia de reducir la huella de carbono.
Porque cuidar del oso polar es, en el fondo, cuidar del planeta y de las generaciones futuras. Cada acción cuenta para preservar uno de los símbolos más poderosos de la naturaleza ártica.