El Día del Muffin, que se celebra cada 20 de febrero, es una fecha perfecta para rendir homenaje a uno de los dulces más versátiles y queridos del mundo.
Esponjoso, aromático y adaptable a mil sabores, el muffin se ha ganado un lugar fijo en desayunos, meriendas y vitrinas de pastelerías en muchos países.

Esta jornada nace como una celebración gastronómica dedicada a un producto sencillo pero muy popular, especialmente en la cultura anglosajona. Con el tiempo, el muffin ha traspasado fronteras y se ha integrado en la repostería cotidiana de todo el mundo, tanto en versiones dulces como saladas.
Origen del muffin y su evolución
Aunque hoy asociamos el muffin con Estados Unidos, su origen se remonta a Europa. Los primeros muffins surgieron en Inglaterra como pequeños panes planos, mientras que la versión americana evolucionó hacia un bizcocho individual horneado en moldes, más esponjoso y con una gran variedad de ingredientes.
Arándanos, chocolate, plátano, limón, zanahoria o incluso queso y verduras: el muffin moderno se adapta a todos los gustos y momentos del día.
Parte de su éxito está en su practicidad. Son fáciles de transportar, se conservan bien y permiten controlar las porciones. Además, se pueden adaptar a diferentes estilos de alimentación, desde recetas integrales hasta opciones sin azúcar o sin gluten.
Celebrar esta fecha no requiere grandes planes. Hornear muffins en casa, probar un sabor nuevo, compartirlos con amigos o compañeros de trabajo o apoyar a una panadería local son formas sencillas de sumarse a la celebración.