Cada año, el 14 de febrero no solo se habla de amor romántico. También se celebra el Día Internacional de la Donación de Libros, una fecha que propone un gesto sencillo pero poderoso: regalar historias para que sigan circulando.
La elección de la fecha no es casual: se asocia con la idea de regalar algo valioso, y ¿qué mejor regalo que un libro?

Porque donar un libro no es solo entregar papel y tinta. Es compartir imaginación, conocimiento y oportunidades. Esta iniciativa tiene un carácter global y busca fomentar el acceso a la lectura, especialmente entre niños y comunidades con menos recursos.
Origen: una iniciativa ciudadana que se hizo mundial
A diferencia de otras efemérides impulsadas por organismos internacionales, esta nació de manera independiente. Fue promovida en 2012 por la británica Amy Broadmoore, fundadora del proyecto Delightful Children’s Books, con la intención de animar a las familias a donar libros infantiles.
Lo que comenzó como una campaña pequeña fue creciendo hasta convertirse en un movimiento internacional respaldado por bibliotecas, escuelas, organizaciones culturales y voluntarios en distintos continentes.
En muchas partes del mundo, el acceso a libros sigue siendo limitado. Bibliotecas escolares con pocos ejemplares, comunidades rurales sin recursos culturales o centros sociales que dependen de donaciones para ampliar su catálogo.
Donar libros puede fomentar la alfabetización, despertar el gusto por la lectura desde la infancia, reducir la brecha educativa y dar una segunda vida a libros en buen estado. Además, en tiempos de consumo rápido, la donación promueve una cultura más sostenible y solidaria.
Cómo participar en el Día Internacional de la Donación de Libros

Un libro puede ser la puerta a otros mundos, una herramienta de aprendizaje o el comienzo de una vocación. Para muchas personas, recibir un libro significa tener acceso a algo que antes no estaba a su alcance. No hace falta organizar una gran campaña. A veces basta con mirar la estantería de casa, desde donde puedes:
- Donar libros a bibliotecas públicas o escolares
- Entregarlos en hospitales, centros comunitarios o asociaciones
- Participar en intercambios de libros
- Regalar un libro a un niño o a alguien que quiera empezar a leer
Incluso compartir una recomendación literaria en redes sociales puede formar parte del espíritu de la jornada.